sábado, 23 de diciembre de 2017

A dos carrilllos


Es lo que pasa cuando uno intenta mediar en una pelea. Le sacuden por los dos lados.

Cuando quieres llegar a tu destino, puedes optar por tres tipos de camino. 

Uno, demasiado largo e incierto, transcurre por parajes sin obstáculos aparentes pero la experiencia te dice que no llegarás a destino sino que acabarás al borde de un barranco

Otro es un camino muy duro, con demasiados obstáculos que harán que te agotes a mitad de camino o encuentres un muro insalvable. Solo podrás descansar y volver atrás

El tercer camino, no es un camino de rosas, pero tampoco es un camino intransitable. Este, nadie lo duda, te llevará a tu destino. 

Este tercer camino tiene un problema. Hemos de viajar todos juntos, al menos todos los que queremos llegar a destino. Pero el orgullo no nos permite la sensatez.

Esto se ha puesto de manifiesto una vez más y ha sido en las elecciones catalanas.

El capitalismo más extremo ha optado por el primer camino. Va muy alegre por esa senda floreada, Antes de llegar al desierto, habrá enriquecido a unos pocos y arruinado al pueblo "llano"

Los nacionalistas, tipos duros ellos, han tirado por el segundo y eso que ese camino ya lo conocen. Como dice el poema "...volverán con las orejas gachas..."

Lo que queda de la izquierda sensata, decidió tirar por el tercer camino, pero como ocurre en estos casos de orgullo patrio, "...se quedaron solos..."

Unidos Podemos, tiró por el tercer camino y se llevo todas las bofetadas y se quedó solo. Deberá esperar a que los nacionalistas, tanto catalanistas como españolistas, se estrellen y vuelvan al punto de partida

Sigo sin entender que un obrero vote al patrón y que alguien siga a un cobarde. Tampoco entiendo que la gente vote a quién con su estupidez y con engaño, les llevo a un callejón sin salida pagando por ello un altísimo precio

En fin, al final, tenemos lo que nos merecemos