jueves, 4 de marzo de 2010

La fuerza de Internet y otras tecnologías

Podemos tener mucha fuerza

Demasiadas veces oímos expresiones como "Es que no podemos hacer nada" "El Gobierno, los partidos, los sindicatos, no hacen nada"

Estas frases y otras similares, tienen parte de verdad, pero como argumento se desmoronan, en el momento en que a quién las pronuncia se le pregunta "¿Y tú, qué haces?

La respuesta clásica es "yo no puedo hacer nada" pronunciada como un intento de auto justificación derrotista

Tras el ataque del terrorismo islamista en Madrid conocido como 11-M, fue la telefonía móvil, la que mediante SMSs logro concentrar a más de 4000 personas, frente a la sede del PP en la calle Génova y a muchos otros miles en diversas ciudades. Todo ello surgió en una pocas horas

Esto pone de manifiesto la fuerza de los sin voz

Pasemos ahora a Internet y recordemos por ejemplo el festival de Eurovisión del pasado año. Hay gente que se pregunta ¿cómo fue posible que Chiquilicuatre, fuera elegido para representar al país en este denostado festival.

La elección del representante de TVE, se realizó por votación popular en Internet. Teniendo en cuenta la pasividad general, bastó con que un foro amplio y dinámico como "Forocoches" decidiera cuestionar la presencia española en Eurovisión, para que una votación masiva de sus miembros decidiera la elección de Chiquilicuatre.

Esta fuerza se ha puesto muchas veces de manifiesto a la hora de decidir determinadas situaciones mediante votación popular

Si pasamos a facebook, nos encontramos con que se ha plantado cara a la propia Guardia Civil en el caso del Guardia y motero Juan Carlos Toribio expedientado por dicho cuerpo. Muchos miles de personas reclaman la anulación del proceso sancionador

Parece claro que los "sin voz" tenemos los medios para hacernos oír. Solo hace falta que alguien "levante la liebre" en el momento oportuno y en el lugar preciso.

La fuerza conjunta de Internet, Telefonía Móvil y Redes Sociales como Facebook, pueden cambiar muchas decisiones oficiales y modificar ciertos planes

Pero como siempre ocurre, en este caso también hay un pequeño contratiempo ¿Tenemos realmente ganas de comprometernos? ¿De hacer algo para que se oiga nuestra voz?

Tal vez el verdadero problema sea que como siempre esperamos a que alguien lo haga y luego ya recogeremos el fruto de esa lucha ajena

MANDAHUEVOS